sábado, 22 de marzo de 2014

Hija de Humo y Hueso - Laini Taylor

Después de una vida de no aparecer por aquí he decidido volver este sábado por la tarde para hacer una pequeña reseña - mas bien opinión -.

El libro con el que recomienzo este abandonado blog es Hija de humo y hueso de Laini Taylor.





Este ejemplar llego a mis manos (ejem, PDF de por medio) gracias a las descargas masivas que hago de cuando en cuando para conseguir lecturas "de trabajo", es decir las distracciones para las horas de comida, desayuno y tiempos muertos mientras espero a los contadores. 
Básicamente no sabia nada de el, lo había visto en las librerías hacia un tiempo sin que me entusiasmará especialmente la portada y vamos que ni siquiera recordaba la reseña de la contraportada. Este era la ultima opción de mi descarga masiva de principios de año que incluyo entre otros: Memorias de una Geisha, la saga Hush Hush, Eleonor y Park, Trono de cristal y Bajo la misma estrella (de los cuales espero hablarles mas tarde). Que quedara relegado a la ultima opcion no fue casualidad , mas bien se debió a un prejuicio que me hizo pensar que seria un libro predecible y basicamente en la misma línea que vienen siguiendo las novelas de literatura juvenil últimamente. Algo de heroísmo y altas dosis de amor a primera vista.

Pero bien, luego de tanta charla introductoria vayamos al libro. La premisa que presenta  me parece original e interesante. Karou es una chica de diecisiete años  estudiante de arte en la bellamente retratada Praga, que esta lidiando con un reciente desengaño amoroso. Un panorama común hasta que sabemos que posee un collar de cuentas que le permiten pedir deseos, que ese collar se lo ha regalado una quimera y que ese quimera es uno de los miembros de su familia adoptiva, quien además de concederle deseos también encarga a la joven Karou extrañas misiones relacionadas con... Dientes.
Esta primera parte del libro en que se nos presenta la vida de la protagonista, su familia y amigos me pareció por mucho de lo mejor del libro. Las descripciones de personajes y lugares son evocadoras y presenta las escenas mas cómicas de esta historia, gracias en buena parte a un personaje que me habría gustado ver mas: Suzanna, mejor amiga de nuestra protagonista. Agregando también un sustancioso misterio con aquellos extraños encargos que Brimstone (la quimera que la adopto al nacer) deja en manos de Karou. Estas misiones la llevan a viajar por el mundo y a desaparecer en ocasiones por varios días.



Conforme el libro avanza siento que va perdiendo fuerza y se va volviendo justo lo que me temía. A partir de la aparición de un arrebatadoramente hermoso Serafín (de verdad que las heroínas literarias tiene una suerte para eso) y un enfrentamiento de este con la protagonista viene la predecible e infaltable atraccion primaria que llamamos amor. A mi parecer este se desarrolla precipitadamente sin darnos tiempo a creernoslo. Si bien mas adelante puede "redimirse" esta mala impresión con las explicaciones posteriores, mientras lo leía me resulto la parte mas floja y falta de originalidad del libro. La desaparición de las quimeras  también coopera para la perdida de fuelle del argumento.



En la parte final logra recuperar un poco el ritmo al llevarnos a través de un salto temporal que nos introduce al mundo de las quimeras. Es aquí donde la autora hace gala de una imaginación fabulosa y una narración rica y eficaz. La descripción de las criaturas, los ritos y la historia de Madrigal (si la quieren conocer tendrán que leerlo) son realmente entretenidas. Tanto así que me hicieron perder algo de interés e la historia narrada en el presente, lo que de algún modo resto algo de puntos para mi.
De cualquier manera creo que la autora cierra adecuadamente el libro, dando explicación a los enigmas que nos presento en un principio y dejando suficientes cabos sueltos para interesarnos en la secuela. 

En general la narración me resulto entretenida, fluida y digerible. La idea de las quimeras muy original y los personajes en su mayoría muy bien dibujados, pese a quedarme con ganas de ver mas a los secundarios. Mención aparte para el Serafín protagonista llamado Akiva alqque no termine de comprarle el papel jamas. Tal vez le falto desarrollo o mas interioridad en comparación con Karou pero no logro enamorarme.

No le pongo nota dado que soy bastante subjetiva en mis opiniones, solo diré que vale la pena acercarse le si les gusta la literatura juvenil y buscan darle una oportunidad a una narración original.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La inquietud del espiritu y adiós a Día Siete

Hoy vuelvo a la carga para rendir de cierto modo un homenaje a una publicación que durante años he seguido. Día Siete es un revista que hasta este domingo se publicaba semanalmente como suplemento de varios periódicos nacionales. La edición constaba de diferentes secciones, tales como Salón de Letras donde se publicaban reseñas de libros; Cuarto de Estudio donde con ensayos breves se exponían las opiniones de autores talentosos sobre temas actuales; Hasta Atrás, textos cortos sobre los tópicos mas diversos;  Maitena, un espacio de humor gráfico; ademas de entrevistas, artículos y reportajes de música, cine, arquitectura, política, moda y prácticamente cualquier tema de interés.
  
Lo que hacia de Día Siete una oferta diferente era la calidad y variedad de sus publicaciones. Autores nacionales prometedores y un tratamiento siempre profesional y objetivo en sus textos, agregando aparte ideas originales tales como la Cata de Vinos Nacionales - impulsada por ellos - y los Manuales de Hidroponia - método de cultivo sustentable - que publicaban periódicamente.


Este domingo mi querida Día Siete dice adiós y me deja con un regusto amargo al saber que al despertar el próximo fin de semana no encontrare mi revista esperando ser leída sobre el comedor. Siempre es nostálgico dejar algo que te ha proporcionado buenos momentos, y para quienes sean lectores asiduos como yo, entenderán mi tristeza. Durante años me regodee en el placer de darme un tiempo para sentarme y leer con calma un buen puñado de palabras talentosas, y siempre deseosa de compartir aquella alegría. Por eso, ahora que tengo la certeza de que el maravilloso estilo de autores como Mauricio Carrera y Alejandro Paez Varela no seguirán pululando en forma de paginas de un suplemento al alcance de muchos quiero compartirles algunos textos que se han publicado en esa revista y que me han sido especialmente gratos. 

Así, empiezo compartiendo La inquietud del espíritu de Mauricio Carrera, asiduo colaborador de Día Siete y uno de mis predilectos (han sido los artículos firmados por el, siempre mis favoritos). Espero que disfruten de los pequeños fragmentos del talento de este y otros escritores que iré dejando. 

"Alguna vez fui otro, no sé si más feliz. La aventura me atraía, incluso fuera de los libros. Lo tenía muy claro, tan claro como espantar una mosca con la mano: la vida era para vivirse, no para sentarse a contemplar cómo pasa. Viajé. Encontré una frase que hice mía: “Llega hasta donde puedas; o mejor, llega hasta donde no puedas”. Abandoné mi ciudad, que es como una mujer bella que está siempre enferma, para adentrarme en los laberintos del mundo, ancho y ajeno. No me sentía especial. Hay quien decide ser maceta y no pasa del corredor y quien, acaso porque huye y no sabe de qué, decide imitar los pasos del hobo, del vagabundo, del gitano, del häidouc. Esto lo sabe quien, ante la sirena de un barco o el silbato del ferrocarril, se le enchina la piel y escucha el llamado.
Seguí mi sino. El secreto está en sospechar que el fastidio no posee justificación metafísica. Y unos buenos zapatos. Vendí, para solventar los gastos de mi precaria existencia, baratijas mexicanas frente a Tiffany’s de Nueva York, fui mensajero en París y amante de algunas señoras pasadas de carnes pero generosas con el contenido de sus billeteras. Todo está en mis diarios de viaje: libretas donde todo cabe sabiéndolo acomodar, desde precios del vino y del queso a diálogos dizque ingeniosos, descripciones de personas y de lugares, frases en lápidas de cementerio y citas de libros, así como la distancia, por ejemplo, entre Roanoke y Yakima o entre mi timidez de adolescente y aquella linda pelirroja irlandesa que jamás me atreví a abordar. Releo esos diarios y me enternece o enoja la ingenuidad de ese viajero empedernido. De ese otro que fui. Hay intimidades y juicios que sólo a mí me corresponden. Si tuvieran algún valor literario, pediría que se permitiera su lectura treinta años después de mi muerte; como no lo tienen, los echaré al fuego. Tal vez mañana. Mientras más pronto, mejor.
De aquellos años no sobrevive gran cosa, a no ser la temblorina y las fiebres esporádicas producto del dengue que pesqué en Colombia al recorrer el río Magdalena. Y, claro, los recuerdos. Cuando me emborracho, cada vez más temprano, más seguido y más rápido, me da por hablar de esa vida azarosa y más plena. Es como aferrarse a los restos del naufragio. Así, después de los consabidos “cuando era marinero”, o “cuando repartí pizzas en la Toscana”, o “cuando visité una playa nudista en Jamaica”, comienza la retahíla de anécdotas, que me han servido lo mismo para conquistar mujeres o para que me inviten los tragos. Algún día, siempre algún día, venceré la desidia –depresión, le llaman los médicos- y reuniré esas andanzas en forma de libro, para situarme entre quien ha escrito sobre los peligros del Amazonas, las intrincadas cumbres del Himalaya, la fosa de las Marianas y las peregrinaciones a Chalma.
Debo apurarme. Con cada día que pasa –una nueva arruga y más canas, el fiel de la báscula que siempre sube, nunca baja-, ese trotamundos que fui, más que un fantasma o un cadáver, tiene visos de desbordada invención. Mis alumnas –nínfulas con faltas de ortografía- creen que es de la imaginación propia del condenado a una habitación acolchonada, más que de la realidad contundente, de donde surgen mis aventuras. Las perdono porque son bellas y eróticas. Porque desconocen aquello de los años y el kilometraje. Porque la inquietud de espíritu no siempre es señal de grandeza. Porque ayer, tras hacer gárgaras, descubrí ese otro yo que también soy. Me vi en el espejo: escueto y nebuloso, sedentario."

 Pueden encontrar otros textos del mismo autor en su blog: www.mauriciocarrera.net

lunes, 24 de octubre de 2011

Los Tres Mosqueteros


Como la mayoría debe saber - o sospechar  - la novela Los Tres Mosqueteros es obra de un prolífico escritor: Alexander Dumas (padre), francés que escribió esta obra clásica a mediados del siglo XIX. 
Los acontecimientos de la novela suceden en las primeras décadas del siglo XVII - inicia en 1625 - una época de curiosas extravagancias en las cortes de Francia, por lo que ya en su época era considerada una novela histórica. ¡No se diga lo que es ahora casi pasados cuatro siglos de las aventuras contadas! Pero seguro que mas de uno(a) de los(as) que leen entienden de historias antiguas.

Aprovechando que la mas reciente adaptación cinematográfica - en 3D - ya esta en algunas salas de cine les sugiero conocer la historia por el libro primero pues las malas criticas  a la película y lo que se ha visto en el trailer no prometen hacerle justicia a esta magnifica obra, que cualquier lector que se precie debe tener en su biblioteca mental. Eso si, para las Austenianas esta el plus de ver a Matthew MacFayden como el caballeresco Conde de la Fere. 





La trama de la novela sigue a D'artagnan, un joven francés cuya mayor, casi podría decir que única, aspiración es convertirse en mosquetero - soldados del rey -. En miras de ese objetivo sale de su pueblo natal para viajar al mismo París donde habitan los reyes Ana de Austria y Luis XIII, el cardenal Richelieu y los idolatrados mosqueteros. 
Desde el primer capitulo se deja percibir el estilo del maestro Dumas. Una excelente mezcla de datos concisos situaciones rescatadas del archivo histórico, descripciones acertadas pero para nada extensas ni cargantes y un humor muy bien manejado, con sutileza y una buena dosis de sarcasmo ademas de varios duelos irresistibles de leer. La narración es deliciosa, llevándote del interés a la expectación, la risa o la impaciencia de un capitulo a otro, que es decididamente lo que buscamos en un libro. Las personalidades de cada personaje también, están muy bien definidas, en especial la del protagonista y sus tres amigos, Athos rol que en particular me ha encantado,  Porthos y Aramis quienes dan su titulo al libro. Sin embargo nada pueden pedirles los antagonistas. Una de las cosas mas atrayentes de esta novela es la igualdad - hasta cierto punto - de circunstancias entre los que representan el bien y el mal. El Cardenal Richelieu y sus secuaces - Lady Winter, mujer que casi merece reseña aparte y el Conde de Rochefort -  no son los típicos villanos que no poseen cualidades ni los que luchan por la Reina son dechados de puras virtudes. Ambos bandos tienen hombres y mujeres suspicaces, arrojados, pero también propensos a la venganza, a las pasiones y a caer tentados por el dinero. ¡Una sucesión de intrigas, duelos y viajes a través de Francia y mas allá lo demuestran! Mención aparte a los personajes secundarios que son abundantes pero tan bien tratados como los principales. Tales como los criados Planchet, Grimaud, Mosqueton y Bazin que aportan gran parte de su particular humor al libro. 


Las intrigas de tipo real se desatan cuando entra en escena el duque de Buckingham, noble fastuoso que esta enamorado hasta el tuétano de la hermosa y joven reina de Francia (de sangre española-austriaca). Claro, ella esta casada con su respectivo rey por lo que cualquier relación es, digamos, imposible. Cuando el duque convence a la reina de obsequiarle algo propio como recuerdo, el cardenal Richelieu se entera y busca la manera de utilizar esto a favor de su causa, que es sencillamente perder a la joven reina y continuar manejando al rey a su antojo. Lo primero porque esta le rechazara y se decantara por suspirar por Buckingham en su lugar. Y es ahí mismo que entra nuestro D'artagnan y sus tres amigos, envueltos gracias al joven gascón y su primer amor en una empresa mortal - sin exagerar - para salvaguardar el honor de la reina. 

A pesar de lo rancia - por ser coloquial - que podría parecer a primera vista la historia o el lenguaje  por aquello de los siglos que pudieran empolvar sus paginas, a mi la historia me ha parecido ágil, entretenida, intrigante y fácil de leer. Y me ha dejado con ganas de saber mas de la época y de los personajes tanto "buenos" como "malos". Y para nada es de preocuparse si no han leído antes algo de este corte. La historia tiene un poco de todo. Una joya clásica. Así que si les gusta la comedia, las aventuras, las historias de amor, de intriga y/o de tipo histórico ademas de algo de drama Los Tres Mosqueteros lo satisface todo. ¡Cosa completamente inusual!

Concluyendo, les recomiendo profusamente este libro. Personalmente me ha gustado tanto que ya estoy en la segunda parte. Si no les encanta, espero al menos que les gustara y les dará algunas horas de entretenimiento. ¡Ah, y no se espanten por la extensión del libro! La historia es digna de la duración y esta distribuida en capítulos relativamente cortos que se dejan leer de poco a poco o de un tirón, como mejor prefieran. 

Ojala se den un tiempo de disfrutar de un buen libro y me comenten que les ha parecido.


Por cierto, se pueden descargar gratis el libro en la siguiente dirección: http://www.linksole.com/kxsqqa

¡Nos vemos en el siguiente post!

lunes, 18 de abril de 2011

Razones útiles e inútiles para abrir un blog

La lista seria interminable si me dedicara a explicar cada una de las razones que pueden llevarnos a hacernos un huequito en la web, por eso y dando cátedra de egocentrismo, les diré solo mis motivaciones, que tampoco son a fin de cuentas, muy difíciles de comprender.

La lectura inevitablemente te lleva a la escritura. No importa mucho si es periodística, critica, literaria o simplemente personal y secreta, finalmente el gusanito de la creación se enquista en tu cabeza y casi, casi, no te deja dormir. Ese es el punto crucial. 



Un día el gusanito Tulipanto se adentro en mis pensamientos, que versan normalmente en fantasías (¿como si no iba a enajenarse tan rápido en mi blanda masa craneal?) y me metió la idea de escribir. - ¿Pero que voy a escribir yo? - le pregunte, de manera inconsciente, por supuesto, pues todavía no llego a tal grado de locura en el que se habla con los bichos mentales. ¡Lo que sea!, fue su obvia respuesta. Y así empezó. El escribir letras, palabras y frases que se iban hilvanando como por si solas, a su ritmo y a su sin-sentido orgulloso y muy personal. 

Así pase por el terror continuo de un diario, la solitaria escritura en una computadora y la publicación de algunas palabras cosidas de tal forma que parecían historias, en alguna pagina web, donde dos personas me creían maravillosa y el resto - que eran muchos mas - no me leían ni el titulo. 

Pero el bicho no se desanima y sigue ahí, incitando las creaciones extravagantes que los libros te dieron a conocer. Y como ha de suceder siempre, al final no importa lo que la mayoría opine, el optimismo que solo tu sientes gana terreno porque es mas placentero que hundirte en ideas solitarias. Por eso estoy aquí. Buscando ideas compañeras - mas no iguales - que acompañen a las mías en sus delirios. Buscando diversificar mi opinión tanto como la tuya y queriendo compartir los detalles que me hacen sentir mas viva. 

Es solo eso y no sera mas. Escribir por el placer de hacerlo, aun si tu, lector, eres uno o un millón.